En fechas recientes hemos asistido a diversas jornadas sobre el futuro de la energía eléctrica y su contribución a la descarbonización con la generación a través de fuentes renovables, donde el Gobierno, según la última propuesta del Plan Nacional de Energía y Clima (PNIEC), multiplica por 3 la previsión del crecimiento de la generación eólica y por 10 la fotovoltaica hasta un total de 138GW en 2030, respecto a la potencia instalada en 2015. Para ello será necesario el almacenamiento, debido al carácter no gestionable de las citadas fuentes de generación que dependen del viento y del sol.
Todo ello no será posible sin las materias primas y la Unión Europea, consciente de este problema, el pasado 5 de mayo la Unión Europea ha publicado el último listado de las materias primas fundamentales y estratégicas donde se establece un marco para garantizar un suministro seguro y sostenible de estas materias primas y así bajar la dependencia del exterior. En Asturias tenemos una buena parte de ellas que deberíamos de aprovechar.
Sin embargo, en los últimos tiempos están apareciendo colectivos que, lejos de ayudar a resolver el problema, están en contra de cualquier explotación minera, incluso podemos ver grupos contrarios a la instalación de generadores eólicos y más recientemente de equipos de almacenamiento de energía eléctrica, utilizando argumentos muy sensacionalistas, pero con poco rigor técnico que lo único que persiguen es asustar y poner en contra a la opinión pública, incluso antes de conocer el proyecto.
Lo curioso de todo esto es que ninguno de ellos deja de utilizar todos aquellos equipos que están construidos con las materias primas que se obtienen de la minería; ¿alguien se ha preguntado cómo serían nuestros hospitales sin las materias primas?, pues sencillamente, no habría hospitales, sin embargo, rápidamente acuden a ellos cuando se encuentran enfermos. Tampoco dejan de usar las carreteras, más bien al contrario, son los primeros que se quejan de que no tienen carreteras o están en mal estado, cuando para repararlas hacen falta áridos y asfalto, cuando están en contra de estas explotaciones. Otro claro ejemplo lo tenemos en el suministro de energía eléctrica que tanto critican los cortes en las casas o en las líneas de tren, cuando están en contra de la construcción de líneas eléctricas de alta tensión para el suministro. Y, por supuesto, están a favor de la descarbonización del sector eléctrico, la eliminación de fuentes de generación con emisiones de CO2, pero están en contra de generadores eólicos y de plantas de almacenamiento.
Además, estos grupos están presionando permanentemente a la administración para ralentizar, cuando no prohibir, instalaciones que técnicamente son necesarias y seguras y, desde luego, totalmente respetuosas con el medio ambiente.
Recientemente, en unas jornadas sobre minería escuché un concepto innovador y que nunca había escuchado “este proyecto no nos gusta”. Después de revisar la normativa minera que, por cierto, es muy abundante y una de las más garantista de todos los países de la Unión Europea, no he visto ninguna causa de desestimación de un proyecto por el concepto de que “no nos gusta”. Las leyes están para cumplirse y los proyectos no pueden estar sujetos a conceptos caprichosos de colectivos que, por otra parte, no dan alternativas para resolver los problemas que tiene la sociedad y que, sin embargo, disfrutan de todos sus beneficios.


En todo esto, no podemos olvidar, por supuesto, las sensibilidades sociales y dar toda la información sobre los proyectos para que los ciudadanos vean los beneficios que se generan en el bienestar social. Pero para que esto se entienda bien, hay un concepto que estamos olvidando, la solidaridad. Este concepto es, en mi opinión, el que distingue a una sociedad madura de otra que es egoísta y que sólo piensa en su beneficio personal.
Asturias ha demostrado en los últimos dos siglos esta solidaridad que ha permitido el desarrollo de todo el país, aportando, no solo materias primas como el carbón, los áridos, la fluorita y un largo etc., sino también acero, aluminio, cinc, entre otros, de nuestras fábricas. Nuestra vocación industrial y minera siempre fue incuestionable.
Sin embargo, en la actualidad parece que estamos perdiendo esta vocación y casi todo lo que no son servicios no se ve con buenos ojos, sin tener en cuenta que el sector industrial ofrece empleos de más calidad y mucho más estables.
Un caso curioso lo tenemos en el yacimiento de oro de Salave. En el año 2015 ya publicamos un artículo titulado “ASTURIAS PIERDE UNA OPORTUNIDAD DE ORO”, con motivo de la denegación del proyecto, promovido por Asturgold, por la Comisión para Asuntos Medioambientales del Principado de Asturias (CAMA), basándose en un informe no vinculante desfavorable de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico (CHC), después de obviar otro informe favorable mucho más exhaustivo del Instituto Geológico y Minero de España (IGME).
En la actualidad, la empresa Exploraciones Mineras del Cantábrico (EMC), propone un nuevo proyecto en el mismo yacimiento donde se subsanan las supuestas deficiencias del anterior. EMC plantea una explotación subterránea que elimina o reduce notablemente el impacto visual con un compromiso de alcanzar el nivel de riesgo cero para el medioambiente a largo plazo. Incorpora, asimismo, tecnologías modernas y contrastadas internacionalmente al proponer la separación por flotación de un concentrado de sulfuros como producto final. De este modo se excluye y elimina la necesidad de utilizar cianuros en el proceso de tratamiento, como ocurre habitualmente en los procesos de extracción de oro en todo el mundo.
El Proyecto Salave no generará ningún vertido a cauce terrestre y garantiza medidas para la máxima protección de las aguas subterráneas, que incluyen la deposición en el mar exclusivamente del agua natural e inalterada procedente de la zona de laboreo minero, a través de un emisario submarino a 25 m de profundidad, de manera similar a los emisarios ya existentes en la zona con la importante diferencia de que descargará exclusivamente agua prácticamente exenta de sólidos y con pleno cumplimiento de la normativa requerida por la legislación autonómica, nacional y europea, para evitar cualquier afección al medio marino, a la costa o a las playas de la zona.
Su implantación y desarrollo supondrá una oportunidad de dinamización económica y social del entorno y de Asturias, con la creación de entre 150 y 200 puestos de trabajo directos y más de 800 indirectos, y una inversión inicial de más de 100 millones de euros en la comarca de Tapia y en el occidente asturiano.
Este proyecto se presentó en nuestro Colegio en el mes de julio del año 2021, una vez entregada la documentación para obtener la Declaración de Impacto Ambiental (DIA), con la asistencia de muchos medios de comunicación y también muchos compañeros del sector minero, causando una impresión muy positiva entre los profesionales asistentes al acto.
Ya han pasado más tres años y no se ha emitido ningún dictamen al respecto, lo que resulta muy poco entendible. La Administración está obligada a contestar y si es en sentido negativo, explicando los motivos que la llevaron a esa decisión, porque de lo contrario el administrado podría iniciar un proceso Contencioso Administrativo con petición de indemnizaciones. Hay que tener en cuenta, además, que una DIA favorable, se emite exclusivamente a los efectos ambientales y resulta absolutamente obligatoria y necesaria para proceder con el resto de las autorizaciones requeridas en un proyecto de estas características como son el proyecto minero, el proyecto de restauración, el emisario submarino, las licencias urbanísticas, la red eléctrica, etc. Después de todo este tiempo, la Administración competente, debería de emitir, en un breve plazo, una Declaración de Impacto Ambiental amparada en la amplia y estricta legislación aplicable.
Hoy la minería sostenible es una realidad en España y en otros países europeos como Finlandia o Noruega, países utilizados frecuentemente como referencias medioambientales por grupos ecologistas. Esta forma de enfocar la minería, respondiendo a la demanda de las sociedades avanzadas y de la protección ambiental, es totalmente garantista con los derechos de los ciudadanos y del entorno, poniendo éstos por delante de los beneficios empresariales
Además, es totalmente compatible, como se demuestra en proyectos nacionales y europeos, con los usos tradicionales de agricultura, pesca, ganadería y turismo de la zona y se convierte en un complemento inestimable e irrenunciable de cualquier modelo económico que pretenda aportar un desarrollo sostenible de futuro, incluyendo la inevitable batalla contra la despoblación, con la generación proyectos que son tractores para el sector y para toda la economía.
Igual que este ejemplo, podemos encontrar algunos más en el sector industrial y minero, sin embargo, espero y deseo, por el bien de Asturias y por preservar y transmitir confianza a posibles inversores, que se resuelvan de manera favorable y, por supuesto, de acuerdo con toda la legislación vigente. Esto, además, mejoraría nuestra imagen exterior y serviría para aprovechar todo el potencial de captación de inversiones de la Oficina de Economía y Comercio de Asturias en Madrid recientemente creada.
