“Es un orgullo ver cómo la ingeniería de minas sigue avanzando y adaptándose a los nuevos retos”
No es la primera vez que recoge un premio de este calibre. Ha sido incluida en el ranking de Top 100 Mujeres Líderes en España en la categoría de Alta Dirección y recibió el pasado año el premio Liderazgo Empresarial en Transición Energética. También el año pasado recogió el de Ingeniero del Año de Asturias, pero esta vez son sus propios compañeros de profesión quienes destacan sus valiosas contribuciones.
¿Cómo recibió la noticia y qué supone para usted ser tan valorada por sus propios compañeros?
Es un honor y una gran responsabilidad. Es un orgullo ver cómo la ingeniería de minas sigue avanzando y adaptándose a los nuevos retos, y que mi trayectoria se valore dentro de este contexto. Este premio refuerza mi compromiso con la innovación, la sostenibilidad y el impulso de la transición energética, áreas en las que los ingenieros de minas tenemos un papel fundamental.
El premio reconoce los logros, relevancia o dedicación al desarrollo y progreso de la profesión, ¿qué destacaría de los ingenieros de minas actuales y qué papel cree que deben jugar en la actualidad y en el futuro?
Los ingenieros de minas tienen hoy una responsabilidad fundamental en la transición hacia una minería más sostenible y en el suministro seguro de materias primas esenciales para la descarbonización y la transformación energética. Su labor no solo implica optimizar procesos y reducir el impacto ambiental, sino también integrar la innovación como motor de cambio en el sector.
Desde mi experiencia en el sector energético, veo cómo la minería y la energía están más conectadas que nunca. La transición hacia fuentes renovables y la electrificación dependen de materiales estratégicos como el litio, el cobre o el níquel, y ahí es donde los ingenieros de minas son clave. Pero más allá de la extracción, su papel debe estar ligado a una visión a largo plazo, impulsando la circularidad de los recursos, mejorando la eficiencia operativa y garantizando que la minería sea un sector que aporte valor tanto a la sociedad como al medioambiente.
En el futuro, su reto será aún mayor. No solo deberán liderar la transformación tecnológica del sector con soluciones innovadoras, sino que también tendrán que trabajar de la mano con gobiernos, comunidades y empresas para construir un modelo minero responsable y sostenible. La clave estará en encontrar ese equilibrio entre desarrollo y conservación, porque sin minería no hay transición energética, pero sin sostenibilidad no hay futuro.

Su trayectoria profesional se ha desarrollado sobre todo en el campo de la energía y, en concreto, en los últimos años en la tan buscada transición energética, ¿por qué momento diría que pasamos actualmente en el camino hacia esa transición?
Nos encontramos en un momento clave en el camino hacia la transición energética en el que España tiene una oportunidad histórica para convertirse en un líder de la revolución industrial que está transformando Europa, gracias a su firme compromiso con la descarbonización, la eficiencia energética y el desarrollo de una industria verde. Este impulso está respaldado por un creciente uso de energías renovables, más locales y competitivas, lo que posiciona al país como un referente en la construcción de un futuro sostenible.
Nuestro país cuenta con una combinación de condiciones estructurales, conocimiento y capacidad de innovación que nos posiciona como un referente europeo en este ámbito. Sin embargo, para aprovechar plenamente esta oportunidad, es esencial la cooperación entre todos los agentes involucrados. Solo a través de un esfuerzo conjunto podremos superar los desafíos y maximizar las ventajas competitivas que España ofrece para hacer realidad la transición energética.
¿Es usted optimista con vistas a un futuro próximo?
Soy optimista. La transición energética no solo es fundamental en la lucha contra el cambio climático, sino que también representa una oportunidad clave para alcanzar una energía más local, eficiente y competitiva, gracias al uso de tecnología neutral. En ENGIE estamos firmemente comprometidos con el desarrollo sostenible en España, gestionando y desarrollando energías renovables y ofreciendo soluciones innovadoras para nuestros clientes industriales, alineadas con nuestra estrategia de descarbonización.
No obstante, debemos seguir trabajando en aspectos como la diversificación de la demanda energética, potenciando nuevos usos industriales como el biometano y el transporte, para alcanzar los objetivos de neutralidad en carbono para el año 2050.
En resumen, estamos en un momento decisivo y, con la colaboración de todos los actores, confío en que España continuará avanzando hacia un futuro energético más sostenible y próspero.
En una entrevista reciente reclamaba usted un proceso “asequible” para el consumidor y rentable para las compañías en este campo, ¿qué haría falta para que sea posible?
Hace falta pensar en un precio de la energía competitivo para todos, tanto para generadores como para consumidores. En la medida en la que los precios finales de la electricidad se parezcan más a los precios mayoristas se acelerará la electrificación de las industrias, crecerá la demanda y se atraerá a más generación. Es momento de revisar estructura de cargos e impuestos que lastran la velocidad de la transición energética.
En estos momentos, en que se habla mucho de la necesidad estratégica de que Europa sea autosuficiente como medio de protegerse en el marco de una política internacional convulsa como la actual, ¿cuáles cree que deben ser los puntos estratégicos por abordar en cuanto a energía? ¿Es posible lograr esa independencia?
Considero que, en el contexto actual de incertidumbre geopolítica, es fundamental que Europa trabaje hacia una mayor autosuficiencia energética. Para ello, es necesario abordar varios puntos estratégicos. En primer lugar, la diversificación de fuentes de energía es clave para reducir la dependencia de recursos externos, potenciando energías renovables locales como la eólica, solar y biomasa. España tiene una gran oportunidad en este sentido gracias a sus condiciones favorables para el desarrollo de estas energías.
También es crucial invertir en infraestructuras y redes de distribución y almacenamiento, garantizando así un sistema energético estable y eficiente. Sin una inversión adecuada, el alto rechazo de la demanda puede limitar la integración de nuevas fuentes renovables. A esto se suma la necesidad de simplificar y agilizar los procesos administrativos, ya que la burocracia puede retrasar significativamente la implementación de proyectos energéticos. Agilizar estos trámites es esencial para cumplir con los objetivos de la transición energética en los plazos establecidos.
Por otro lado, el fomento de la eficiencia energética debe ser una prioridad, impulsando medidas que optimicen el consumo en todos los sectores para reducir la demanda y aprovechar mejor los recursos disponibles. Además, el desarrollo de tecnologías emergentes como el hidrógeno verde puede ofrecer soluciones sostenibles y versátiles para la industria y el transporte, fortaleciendo la independencia energética de Europa.
En cuanto a la posibilidad de lograr esta independencia, soy optimista. Con una estrategia bien definida y la colaboración de todos los actores involucrados, Europa puede avanzar hacia una mayor autosuficiencia energética, garantizando al mismo tiempo competitividad y sostenibilidad en el sector.

Ha trabajado en diversas multinacionales americanas, belgas y francesas, ¿ha percibido diferentes formas de trabajar según la nacionalidad? ¿Qué concepto cree que tienen en estos países sobre los ingenieros de minas españoles?
A lo largo de mi trayectoria profesional, he tenido la oportunidad de trabajar en diversas multinacionales de origen estadounidense, belga y francés, lo que me ha permitido conocer y apreciar diferentes culturas corporativas y formas de trabajo según la nacionalidad de cada empresa. Aunque no puedo hablar de una percepción generalizada sobre los ingenieros de minas españoles en otros países, sí puedo afirmar que, en el entorno multinacional en el que me muevo, el talento, el compromiso y la profesionalidad de los ingenieros alcanzan un nivel altísimo y son profundamente valorados.
Por último nos gustaría saber, ¿por qué se decidió a estudiar Ingeniería de Minas? ¿Guarda algún recuerdo especial de su época de estudiante? ¿Ya entonces sabía que quería seguir por el campo de la energía?
En mi caso, hubo dos aspectos clave que marcaron mi camino. Por un lado, siempre se me dieron bien las matemáticas y me apasionaba la tecnología, lo que me llevó naturalmente hacia el mundo de la ingeniería. Por otro lado, el hecho de ser asturiana, una región con una gran tradición minera e industrial también tuvo un impacto importante en mi decisión.
Al terminar la carrera, se me abrió un abanico de oportunidades muy amplio, y fue entonces cuando comencé a tomar decisiones clave sobre mi futuro profesional. Realicé un Máster en Combustión y Energía en la Universidad de Leeds, seguido de un Máster en Gestión y un MBA en el IESE. Estos estudios fueron determinantes para orientar mi carrera hacia el campo de la energía y la gestión, y me ayudaron a consolidar mi camino en ese sector, que ha sido el eje central de mi trayectoria profesional.
