Una mezcla de nostalgia y satisfacción por el trabajo bien hecho se unen en la despedida. ENTIBA, tal y como es ahora, desaparece para dar paso a una nueva etapa.
Entiba deja de imprimirse para llegar a los colegiados de forma digital y dinámica. Por eso, toca rendirle homenaje, el más justo para una publicación que es mucho más que una revista y que se ha ido convirtiendo en una forma de entender el mundo gracias a todos los que han aparecido en sus páginas, tanto autores como protagonistas de cada sección.
Desde sus inicios, ENTIBA ha sido la voz y el reflejo del Colegio y sus colegiados. Sus primeras ediciones, con un diseño muy diferente –algo más sobrio– fueron el origen de la revista que hoy tienes en tus manos. De aquellos primeros números nacieron los inolvidables editoriales que Ángel Arias preparaba con esmero y gran calidad literaria y de los que continuó a cargo hasta que una larga enfermedad se lo llevó. El último se publicó en el número 22, dejando este cometido en manos del actual decano, Juan José Fernández.
Bajo el auspicio de Vicente de La Pedraja y la dirección de José Álvarez Llamas la revista experimentó hace casi dos décadas un cambio radical, haciéndose más visual, actual y cercana, convirtiéndose en la publicación que hoy con cierta tristeza dejamos atrás. La destacable apuesta de Vicente de la Pedraja por la innovación en la forma de comunicar del Colegio desbordó los moldes de lo que se entendía como una publicación estrictamente corporativa, haciéndola más humanista, cultural y universal, dotándola además de una libertad que el equipo de redacción agradece enormemente y de la que son muestra los ricos y variados temas abordados.
En aquellos primeros consejos de redacción, con el propio Vicente de la Pedraja; el decano en ese momento, José Ángel Valcárcel; el secretario, Francisco Martín Diego (quien hoy da nombre al primer premio del torneo de mus Santa Bárbara); Ángel Arias, como editorialista y ocasional redactor, se sentaron las bases de lo que iba a ser este ENTIBA.
Al frente de la redacción durante estos años destacan tres mujeres que también dejaron su huella con sus aportaciones y abordando con cariño y rigor los temas: Susana Lago, Elvira Fernández y, en los últimos años, Irene García. Todo ello, con un magnífico diseño, obra de Ricardo Villoria. Más recientemente, en esta última etapa, con el actual decano, Juan José Fernández Díaz, y el secretario general técnico, Fernando Antuña, la revista continuó siendo referente para muchos quienes con cariño no dejaban de transmitir su sentimiento de interés y cercanía hacia esta publicación.

A lo largo de estos 25 números, muchos ingenieros de minas han dejado su impronta en la profesión y en sus compañeros, con esta revista como testigo y altavoz de su legado. No podemos olvidar a aquellos entrevistados senior (algunos lamentablemente ya desaparecidos), que contribuyeron a enriquecer estas páginas con su conocimiento, experiencia y grandes historias. Desde quienes desempeñaron su trabajo en explotaciones mineras, pasando por profesores de la Escuela, dirigentes de grandes compañías energéticas… Todos pusieron su granito a esta, nuestra historia. También ingenieros jóvenes con brillantes carreras nos permitieron conocer sus historias, sus prometedoras carreras profesionales en diferentes sectores.
En cada número, además, se ha querido mantener el interés, no solo hacia temas ingenieriles –por otra parte de máxima relevancia actual– sino traspasando fronteras con la aparición de interesantes y diversos personajes de conocida trayectoria y relevancia en el mundo de la cultura, las ciencias, el deporte, la moda… Eso sí, siempre vinculadas bien con Asturias, bien con Galicia. Hemos tenido el honor de conocer más a fondo a muchos como el director de cine Gonzalo Suárez, la cantante Luz Casal, la periodista Isabel (Lula) Gómez, las escritoras Ángeles Caso e Isabel San Sebastián, la montañera Rosa Fernández, el tenista Pablo Carreño, el futbolista Juan Mata, a quien fuera presidenta del CSIC, Rosa Menéndez y a la astrofísica Noemí Pinilla-Alonso, entre otros muchos nombres de gran interés.
No podía quedar de lado en una publicación que presume de comprometida, la cara más solidaria de los ingenieros de minas. A través de reportajes y entrevistas dimos voz a compañeros que prestan su ayuda en diferentes organizaciones, pero también profundizamos en el trabajo de asociaciones y colectivos que nos permitieron ser un altavoz para que quienes lo consideraran se animaran a colaborar con ellos.
Y como no todo es trabajo en la vida de un ingeniero de minas, ENTIBA profundizó en el lado más humano de los colegiados mostrando sus otras facetas, las más desconocidas para muchos de quienes les conocían en su versión más seria y rigurosa. Así supimos de compañeros pintores, escritores, restauradores de coches antiguos, músicos, espeleólogos, creadores de joyas, panaderos… Un amplio abanico de actividades que permitían hacer un retrato de los ingenieros de minas mucho más completo.
Hueco especial en nuestra memoria tendrán siempre las portadas, presentando diferentes caras y temas del momento: desde fotos clásicas de minería, hasta revolucionarias tecnologías, pasando por números más humanos con protagonistas de carne y hueso, como lo fue la Brigada de Salvamento Minero, o apareciendo con un crespón negro tras la grave pandemia de COVID que nos tocó vivir.
Ahora, se cierra un capítulo importante en la trayectoria de ENTIBA. Se reinventa en la era digital, con nuevos nombres a su cargo y por eso, el equipo de Soluciones de Márketing queremos expresar nuestro enorme agradecimiento por dejarnos formar parte de un proyecto que pronto dejó de ser un mero encargo profesional, para convertirse en una historia compartida de la que nos sentimos muy partícipes. Gracias por todos estos años de cariño y confianza. Nosotros decimos adiós, pero igual que en un buen entibado, esta revista seguirá siendo eje fundamental de la comunicación del Colegio y de los ingenieros de minas de Asturias y Galicia. Y, por supuesto, parte y testigo de la historia del colectivo. Nos sentimos parte de ese legado. ¡Gracias!
